El que quiera ser el mayor, primero debe…

Continuamos en nuestra formación como ministros de su presencia y del evangelio y nos es necesario reconocer que cada vez que el Señor nos promueve, debemos menguar un escalón en humildad y ser como niños cada vez más inocentes sirviendole a Dios sin esperar nada a cambio. Algunas veces perdemos el tiempo y se nos va la vida en disputas inoficiosas y perdemos de vista el propósito con el que estamos en este mundo. Cuando hemos madurado en Dios sabemos a que nos llamo «a servirle dando nuestra vida por otros» y entender que el paso por este mundo es pasajero y un día vamos a estar delante de su presencia y se nos pedirá cuentas, ¿cuando llegue ese momento que vamos a responder?. Recordemos que para Dios todos somos iguales, el solo quiere que el pecador proceda al arrepentimiento pero necesita de nosotros su iglesia para que compartamos su mensaje humilde y sinceramente.

Marcos 9:33 Y llegó a Capernaum; y cuando estuvo en casa, les preguntó: ¿Qué disputabais entre vosotros en el camino? 34 Mas ellos callaron; porque en el camino habían disputado entre sí, quién había de ser el mayor. 35 Entonces él se sentó y llamó a los doce, y les dijo: Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos. 36 Y tomó a un niño, y lo puso en medio de ellos; y tomándole en sus brazos, les dijo: 37 El que reciba en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí; y el que a mí me recibe, no me recibe a mí sino al que me envió.